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El otro combate

De habérselo propuesto, Lázaro Gámez Torres pudo haber sido un artista circense, pues nació en una reconocida familia que lo alentó, y hasta llegó a hacer alguna que otra pirueta. Según cuenta, su abuelo, el mexicano Emilio Torres, llegó a Cuba en 1909 e impulsó un proyecto artístico en ese giro que tuvo reconocida fama en el país.

Pero la vida de Lázaro tuvo otro camino. Aprovechó las oportunidades de estudio dadas por la Revolución y se graduó de ingeniero en explotación del transporte en la extinta Unión Soviética. Fue en la década del 90 del pasado siglo, que su vida dio un giro; pues ante la difícil situación que vivía el país en el llamado “período especial”, optó por una plaza de taxista, a fin de lograr una mejora económica.

Desde entonces, no se ha apartado de ese camino. Ahora, en condición de arrendatario en la Agencia No. 10, donde maneja un microbús (el 061) están frescos los días del combate contra la pandemia, que se tornaron complejos y hubo que estar en la línea roja. “El día 13 de marzo, en horas de la tarde, nos convocaron a una reunión y se nos informó que, dada la situación, debíamos tener dispuestos un grupo de microbús para prestar servicios en el SIUM, en La Habana.

“Empezamos a transportar personas el día 18. Confieso que la primera vez tuve miedo, pero me sobrepuse. Lo importante era tomar las medidas de protección, y desde un inicio nos dieron todos los medios e indicaciones a seguir para no ser contagiados. Evitábamos conversar y era requisito llevar en el carro solo dos o tres personas”.

No pocas veces se sintió impresionado y con otros tuvo que actuar como sicólogos. “Transporté a pasajeros que llegaban del extranjero, algunos venían sintiéndose mal, llorando… le decíamos que tuvieran confianza, que todo iría bien”.

Reconoce con orgullo el trabajo realizado por los trabajadores de su Agencia, la No. 10, de La Habana, y en general por todos los integrantes de Taxis-Cuba, entregados con altruismo y dedicación a esa tarea. “Han sido días intensos; a veces llegábamos muy temprano al aeropuerto y nos íbamos de noche, nadie puso ninguna objeción. En casa, la familia se preocupaba y nosotros también por ellos, extremábamos las medidas para no enfermarlos”.

Conversador, optimista, afirma que siguen dispuestos a cumplir la tarea que se les encomiende. “Hemos estado en otras muchas misiones”, alega y añade que la profesionalidad de los choferes de Taxis-Cuba es reconocida por turistas foráneos y del patio.

Como muchos cubanos de su tiempo, Lázaro cumplió misión internacionalista en Angola y entre las historias que lo marcaron estuvo el combate de Cuito-Cuanavale. Hoy se considera un combatiente más en la lucha contra la COVID-19.

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